Desde el principio de los tiempos,
siempre hubo una voz que me dice que te quiero,
Todo esto sin razón. ¿Me podés explicar esta ilusión?
Decime que me amás y entregame tu corazón.
Cuerdas flojas se preocupan de tu resurección.
Gritos de angustia te llaman, pero seguís ausente.
No puedo extrañarte y olvidar cómo quererte.
Si todo vuelve, ¿Por qué no volvés?
¿Te quedastes allá y perdistes tu tren?
Olvidate de mi, completa y absolutamente.
¿Valdría la pena buscar blanco del negro?
Ansiosa primavera me asombra entre tus ojos,
buscando vanidad de tu perplejo casi roto.
Encuentro afectuoso un generoso acto imperfecto,
y esta firma intachable condena al contrato a morir,
un papel en el cielo. Justiciero honorable, por siempre.
Imaginar un mundo perfecto, y despertarse en ese mismo,
es crecer en tus alas y encontrarle vocación a la vida.
Buscar el punto decisivo donde saltar,
y sobre tus ojos aterrizar, sería una locura sin desesperanzar.
Estoy sentenciado a tu amor. Dejáme escapar, dame la llave,
sé que no puedo más, la eterna espera terminó.
Y finalizó con uno de tus gritos que mencionan hola y adiós.
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