2 de agosto de 2011

Una llama sin fuego

Mi voz se apaga con el tiempo, mis ojos pierden la visión.
Mi corazón pide más sonrisas, y no encuentro solución.
Mi pecho se ahoga con mis penas, mi suerte no tiene perdon.
Y una vez más me encuentro en esta soledad, con una ilusión.

Lloro por adentro, sonrío por afuera.
Amargo sentimiendo que intento sacar de mi cabeza.
Sin saber lo que pasa, intento cambiar esta rutina.
Entender que esta vez sólo pasa sin una sola causa.

Desde que te fuiste parece que todo me sale mal.
Siempre que puedo subir, nunca puedo bajar.
Yo estoy acá, vos estás allá.
Te extraño y ni siquiera recuerdo el color de tu voz.

Distanciados, perdonados, emocionados, separados.
Recordados, olvidados, apuñalados, enterrados.
Secuestrados, rescatados, amargados, angustiados.
¿De qué sirve ser todo eso si estamos enamorados?