30 de octubre de 2010

¿Es tu religión la que me obliga a seguirte?

Cuando el miedo nos golpea la puerta, nos anticipa su llegada,
las rosas se oscurecen, sin salida ni punto final.
Lo único que sabemos hacer, es arrinconarnos y llorar,
cuando enrealidad la tristeza es buscada por nosotros.
Y la invitamos a cenar, con un postre inesperado:
creamos una escena de lágrimas,
donde el amor es el medico más indicado.

Cuando las campanas suenen y nos digan que no nos podemos mas:
habrá un estrecho rayo de luz, que nos guiará a la eternidad.
Donde los pajaros puedan volar en libertad, felicidad eterna.
Donde vos y yo, juntos, en 100 años, nos podramos recordar.

Y mientras que la iglesia nos refunde las mentiras del vecino,
la enfermedad nos está matando;
sinceramente, después de la guerra,
terminamos como peón comido por caballo.

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