30 de enero de 2011

Un faro que nunca iluminó

Si este sueño que hoy me mantiene en pie renace,
sería capáz de salir a buscarte aunque estés tan lejos.
Tus ojos me enseñaron a amarte, cuidarte y quererte.
Y tu corazón quiere que te olvide pero no querés ayudarme.

Si el silencio me susurra que me hacés falta, no te tengo.
¿Qué será de mi cuando los corazones vivan en amor eterno?
Y una historia sin título era lo que necesitaba para verte,
para tomarte de la mano y decirte que vivís en mi mente.
Y si tendría final feliz me asustaría que estés así,
buscando otro final, para no ver mi cara nunca más.

Por más que te dibujes una sonrisa nunca vas a cambiar,
lo que hiciste no tiene perdón, no intentes buscar salvación.
No apoyes tu mirada en mis ojos que me mataría no matarte,
y si estoy en tiempos de melancolía nada me impedirá amarte.
Por más que muera, juro que mi alma por vos siempre latió.
Pero me duele saber que si es por vos,
me olvidás en un instante.

Un infierno sin destino es lo que necesito para olvidarte;
naufragar por siempre en pensamientos que matan por vos.
Y si no entiendo lo que hago no me preocupo por tu ausencia,
me preocupa volver a cantarte esa canción que hice para vos.
Me faltaría información para saber de tus ojos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario